RELACIONES. LA CERCANIA DEL OTRO DUELE.

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Y al mismo tiempo se necesita tanto.

Ese vacío interno que no hay adicción que llene o sacie, sigue doliendo.

Pasa el tiempo y sigue ahí aunque ya no se sienta el dolor por lo que nunca fue, nunca ocurrió y debería haber estado presente:
la conexión y la sintonía del niñ@ con un cuidador, una figura de un adulto presente para poder conectar y sintonizar la misma frecuencia. Eso solo puede hacerlo un adulto lo suficientemente sano, y es una necesidad crucial para un niñ@.

En este fragmento de uno de los poemas titulado “Los seres carentes” del poemario “Límites de realidad” (Antología 1982-2016) de Cristina Gufé, describe algo de la sensación interna de aquellos a quienes les cuesta conectar con otros seres humanos porque crecieron sin sentir esa conexión y sintonía con los que les cuidaban:

“…..En aquel mundo,
los hombres, cuando despertaban,
sentían que les faltaba algo:
eran los seres carentes.
Vagaban solos por entre las ciudades,
a través de tardes y mañanas
plagadas de minutos:
lo podían soportar,
querían amor y estaban solos;
cuando se les acercaba el amor
se volvían más solos;
eran extraños
era el mundo de los seres extraños.
Inventaron besos para creerse
el fin de la soledad,
pero cuando los besos eran grandes,
les hacían un agujero:
ahí germinaba otro individuo igual,
que vagaría solo, otro hombre,
otro carente, otro aspirante a ser…..”