PSICOSOMÁTICA. CASO DE COLON IRRITABLE

 Acudió a consulta un hombre en sus 40 que llamaré Pedro. Llegó diagnosticado de colon irritable.

A raíz de leer un artículo sobre la medicina psicosomática decidió venir a trabajarse: “eso de las emociones sin expresar que somatizo en mi colon” me dijo.

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La medicina psicosomática enseña como las emociones no expresadas se quedan en el cuerpo y se convierten en síntomas. La mente influye en el cuerpo y altera su funcionamiento, llegando a enfermar.

Comencé con el historial de Pedro para poder ir detectando los conflictos y hacer un mapa de ellos. Es importante seguir una línea de trabajo para ir sacando material sin digerir e ir integrándolo al mismo tiempo. Toda la información de golpe no ayuda para nada, al contrario genera caos y resistencias inconscientes.

En el historial de cada cliente puedo ver ya los conflictos que arrastra desde incluso el momento de la gestación. El entorno que rodeo al individuo a construir su personalidad, su traje para adaptarse al mundo, los patrones heredados, el guión de vida que la familia le ha colgado y que el individuo sigue a pies juntillas, lo reprimido y no expresado; el potencial oculto, lo que podría ser si se le da el espacio y se quita lo que genera conflicto. Todo eso por supuesto inconscientemente. Y también tengo en cuenta los conflictos que se transmiten transgeneracionalmente, pasan de generación a generación buscando reparación,  equilibrio.

La historia familiar es importante. Aunque no hayamos conocido a nuestros abuelos o bisabuelos, el inconsciente está conectado de manera invisible repitiendo patrones, fechas, acontecimientos. 

Pedro se mostraba como un hombre muy inquieto, siempre en acción. Las novias que había tenido le solían decir que no paraba y que no expresaba. Y ahora eso parecía tener sentido, “entonces Begoña, ¿quieres decirme que no eran ellas sino yo? ¿Yo soy el que necesito no parar, estar en constante acción? ¿Quieres decirme que estoy huyendo?, vaya faena, y yo creyendo que eran ellas el problema, que cuando llegara la adecuada todo sería diferente, ¡estoy muy mal!”

Como le dije a Pedro llegar a darse cuenta de todo eso y decir esas frases indica que no es tan grave, “los que peor están no acuden a consulta, a consulta vienen y siguen la terapia los más sanos”. En las familias, el que presenta más síntomas físicos y malestar, a veces llamado oveja negra, el raro, ese es el más sano en un ambiente enfermo, donde se oculta, se calla, se tapa, se niega. Y eso abunda.

Advertí a Pedro que la terapia al principio es como entrar en una habitación cerrada, donde hay desorden, caos y donde vamos a encontrar obstáculos, todo un ejército que nos lo pondrá difícil ya que le ha estado protegiendo de las heridas, ayudándole a sobrevivir, a seguir adelante. Tenemos que ganarnos a ese ejército de resistencias, es fundamental. Como en las películas de aventuras de tesoros escondidos, para llegar al tesoro hay que salvar muchas trampas y por eso es necesario la ayuda de un profesional.  

 

Continuará…..